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Aniversarios de cine: Desayuno con Diamantes cumple 50 años

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Publicado el domingo 9 de octubre de 2011 a las 09:00 | por Gelen
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En 1958 el escritor estadounidense Truman Capote, escribió Breakfast in Tiffanys otra novela más de su prolífica carrera, sin pensar, que ésta se convertiría en icono y legado de muchas generaciones posteriores.

Este mes se cumplen 50 años del estreno de esa gran película que fue Desayuno con Diamantes, medio siglo en el que su alargada sombra ha crecido de tal manera, que sigue siendo en nuestros días un referente del cine y del glamour, y que por supuesto elevó a su protagonista Audrey Hepburn al firmamento de las estrellas del celuloide.

La película nos trae la historia de Holly, una actriz sin oficio, que subsiste gracias a las generosas contribuciones que sus adinerados acompañantes le ofrecen para ir al tocador. Superficial, ambiciosa y cazafortunas, vive a la espera de encontrar un buen (millonario) marido que finalmente la mantenga. Vive de acuerdo a sus propias normas, es decir, sin normas, y su extravagante inocencia la convierte en un ser débil y más frágil de lo que ella cree. Su vida cambia cuando conoce a su nuevo vecino, Paul, un escritor de segunda, que para sobrevivir decide aceptar los favores de una rica mujer madura. Paul y Holly encuentran en sus soledades su punto en común y éste se ve arrastrado como en un vendaval por la actitud despreocupada y deshinbida de Holly ante la vida.




El autor y su obra

Como muchos sabréis, la obra de Capote no tiene nada que ver el guión que finalmente se rodó. En el original, Holly era una prostituta (en la película sólo se insinúa que vive de los hombres) y Paul era homosexual, la historia era mucho más oscura y sombría y ambos finales no tienen un ápice en común. Pero en la estirada América de los años 60 no se hubiese admitido nunca una película con tan explícito argumento. Muchas cosas se han dicho de las opiniones que el autor vertió sobre la película, lo cierto es que a Capote no le gustó demasiado que cogiesen su fría y áspera historia y la convirtiesen según sus palabras en una oda almibarada a Nueva York y a Holly (...) una sensiblera tarjeta de San Valentín.


Tampoco la elección del director agradó a Truman, que en un principio estuvo interesado por John Frankenheimer, finalmente fue Blake Edwards el elegido para rodar la cinta. Años después dirigiría su archifamosa El Guateque así que nos fue abriendo boca con la divertidísima escena de la fiesta en casa de Holly, con relojes en los tobillos, gente borracha, sombreros envueltos en llamas y desmayos etílicos.



Audrey Hepburn

En 1961 Audrey Hepburn era una actriz consagrada con grandes películas a sus espaldas como Vacaciones en Roma Sabrina o Una cara con ángel pero fue la cinta que nos ocupa la que la convirtió en el icono que se recuerda actualmente. Su aspecto frágil, su elegancia innata y los modelos de Givenchy que tanto sorprendieron al mundo se encargaron de ello.

Truman Capote jamás vio con buenos ojos que Audrey Hepburn participase en la película, él siempre había tenido en mente a la voluptuosa y sexy Marilyn Monroe, que según el autor encarnaba mejor el papel de mujer de "vida alegre" pero finalmente los deseos de Blake Edwards prevalecieron y consiguieron que la pequeña actriz belga interpretase a la protagonista (muy posiblemente porque la ambición rubia, desechó su participación, porque estaba harta de interpretar a chicas ingenuas) la primera consecuencia de este cambio de actrices, es que la protagonista, Holly, dejó de ser bisexual para convertirse en heterosexual y su casquivana profesión se difuminó hasta convertirse en algo casi imperceptible.



La actriz siempre dijo que éste fue uno de los papeles más difíciles de su carrera: Soy introvertida. Actuar para ser una chica extrovertida es la cosa más difícil que he hecho en mi vida

Si la actuación de Audrey y su magnífico vestuario han sido recordados para la eternidad, no menos importante fue la interpretación que hizo de la canción Moon River ¿Quién no recuerda a esa maravillosa Holly en el alféizar de la ventana con una pequeña guitarra y cantando con voz entrecortada?

La canción, compuesta por Henrry Mancini, fue escrita especialmente para ella, como diría el compositor durante su funeral Nadie la ha entendido tan bien. Ha habido más de mil versiones de Moon River, pero la suya es la mejor con diferencia. Algo que no opinaba el presidente de la Paramount que tras el primer pase de prueba dijo Lo que está claro es que esa puta canción hay que quitarla. Ofendida y sobresaltada, Hepburn dio un bote de su silla y profirió un alto y contundente ¡Sobre mi cadáver! que dejó a helados a los presentes, incluso su marido Mel Ferrer, comentaría más tarde, que había sido lo más cerca que la vio de perder los papeles en toda su vida. No se sabe si fue la vehemente defensa de la actriz o la buena acogida que tuvo el pase, lo cierto es que finalmente la canción se mantuvo en el metraje, siendo ganadora del Oscar a la mejor canción ese mismo año. Días después de conseguir el galardón, la actriz escribió personalmente a Mancini para agradecerle que compusiera ese tema para ella.




El resto del elenco

Para interpretar a Paul Varjak, se había pensado en Steve McQueen, ídolo de la época, pero como parece que en esta película las ideas iniciales nunca prosperan, no fue éste, si no George Peppard quien interpretó el papel. El motivo: la apretada agenda de McQueen.

Para Peppard un actor casi novel (sólo cuatro películas avalaban su trayectoria) le supuso el espaldarazo definitivo para su carrera en Hollywood, aunque su mal humor no hiciese fácil rodar con él. Las diferencias artísticas entre los dos protagonistas se hacían patentes en cada escena, él un actor de método cuadriculado y meticuloso, no entendía como Hepburn se dejaba llevar por su instinto y en ocasiones abandonaba el guión. A pesar de las continuas peleas ambos actores siguieron siendo amigos hasta la muerte de la actriz en el 93.




Mickey Rooney fue el actor elegido para el papel más cómico de la cinta, el vecino de Holly, el Sr. Yunioshi, encargado forzoso de abrir la puerta cuando a la protagonista se le olvidaban las llaves. En un principio Capote quedó encantado con la decisión de que al menos él apareciese en la película viendo que ni Edwars, ni Peppard, ni Hepburn le gustaban. Años más tarde confesó que era Rooney quien dañaba la espléndida adaptación de su novela. Genio y figura.

Nuestra aportación española a la película llegó en forma de aristócrata, nada menos que José Luis de Vilallonga. Gracias a la intermediación de Audrey, consiguió sin ser actor profesional, el papel de millonario brasileño que promete matrimonio a Holly. Vilallonga nunca pensó que participaría en una película de culto y de esta manera ser recordado eternamente.




Curiosidades

- Kim Novak quiso interpretar el papel de Holly Golightly, pero fue rápidamente descartada.

- Como las cuerdas de Audrey Hepburn no estaban entrenadas para cantar, tuvieron que componer Moon River en una sola octava para que la pudiese hacerlo sin dificultad.

- La joyería Tiffany tuvo que abrir en domingo para que se pudiesen rodar algunas escenas de la película.

- El vestido que lució en las primeras escenas de la cinta, fue diseñado por el modisto Givenchy que realizó tres iguales a pesar de que finalmente sólo usaron uno. Uno de ellos fue donado por el modisto al Museo de Arte Reina Sofía, otro de ellos era propiedad del famoso escritor Dominique Lapierre y salió a subasta en 2006, consiguiendo llegar a la cifra de 700.500$. El total de la recaudación fue a parar a una ONG que opera en la India. Emocionado al saber el resultado de la puja dijo Tengo lágrimas en los ojos, estoy asombrado de pensar que una prenda que perteneció a una actriz tan mágica me permitirá ahora comprar ladrillos y cemento que servirán para construir escuelas para los niños más pobres del mundo




- Cuando Audrey Hepburn tuvo que rodar las primeras escenas de la cinta, en el momento en el que desayuna frente a la joyería, tuvo que comer pastelitos daneses a pesar de odiarlos. Había tantísimos curiosos alrededor del set que los nervios le traicionaron en varias ocasiones, teniendo que comer muchos más pasteles de los que que le hubiese gustado.

- La protagonista cobró por esta película 750.000$ lo que la convirtió en la segunda actriz mejor pagada, por detrás de Liz Taylor.

- Cuando Audrey Hepburn murió, la joyería Tiffany quiso hacerle un homenaje, colocando una placa en la que hacía mención a la famosa canción de Moon River: A nuestra amiga Huckleberry.

Conclusión

Para mi Desayuno con diamantes es una preciosa metáfora de cómo nos sentimos en algún momento de la vida. La protagonista vive en un mundo superficial y egoísta, en el que se mueve como pez en el agua, entre falsos amigos y sueños de riqueza, pero nunca ha dejado de ser esa niña que sólo necesita que la quieran y que echa de menos a su hermano Fred, que se siente tan vacía, que ni siquiera quiere ponerle nombre a su gato, y que en cuanto se abre a alguien, decide esconderse en el agujero de su superficialidad por miedo a que la hagan daño.

Es una maravillosa película que hay que paladear despacio, y que con cada nuevo visionado redescubres por qué es tan especial y por qué te gusta tanto.




Ficha Técnica


Título Original: Breakfast at Tiffany's
Año: 1961
Duración: 115 minutos
País: Estados Unidos
Director: Blake Edwards
Guión: George Axelrod (Novela Truman Capote)
Música: Henry Mancini
Fotografía: Franz Planer
Reparto: Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal, Buddy Ebsen, Martin Balsam, Mickey Rooney, José Luis de Vilallonga
Productora: Paramount Pictures

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