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Glengarry Glen Ross con Jack Lemmon (1992)

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Publicado el lunes 1 de marzo de 2010 a las 02:01 | por Gelen
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Glengarry Glen RossGlengarry Glen Ross es una película que hoy más que nunca se convierte en triste actualidad, gracias a la situación económica mundial que estamos viviendo.

¿Quién le iba a decir a David Mamet que aquel libro que escribió en 1983, sería galardonado con el prestigioso premio Pulitzer y llevado a la gran pantalla y a las tablas de los escenarios de medio mundo?

Parece que en casi tres décadas la raza humana no ha evolucionado demasiado, seguimos siendo unos egoístas que actuamos única y exclusivamente movidos por nuestro interés, y en tiempo de crisis, esta actitud se acrecenta hasta límites alarmantes.

Alguien dijo una vez que todo vale en el amor y en la guerra y eso es lo que nos cuestionamos con esta película ¿todo vale? ¿la necesidad es el fin que justifica todos los medios? ¿es necesidad o ganas de vivir por encima de nuestras posibilidades?

Principios de los 90, Chicago. Una agencia inmobiliaria intenta sobrevivir en un mercado de durísima competitividad y en una época de recesión económica y poca solvencia. Cuatro agentes, intentan ganarse la vida con trucos y artimañas para “colocar” parcelas a pobres incautos, que cegados por la labia de los vendedores, compran los terrenos en busca de un negocio seguro.

Las pocas ventas y la necesidad de crear un incentivo que las revitalice, provocan la creación de un concurso, aquel que se coloque primero en la lista de ventas, obtendrá un coche, el segundo un juego de cuchillos, los demás serán despedidos.

La reacción entre los agentes ante tal idea es dispar: Roma el trabajador estrella sabe que va a ganar, quiere el coche y lo tendrá, su tranquilidad choca con el nerviosismo del resto de la oficina. El siempre iracundo Moss, aunque quiere dar una imagen de seguridad, en el fondo teme el desenlace del concurso y se muestra exaltado por no poder conseguir los objetivos y porque la empresa no le ayuda a lograrlo. Tanto Aaronow como Levene están amedrentados, son los últimos de la lista, han perdido el toque, Aaronow está atascado, no consigue vender, los incentivos de la empresa sólo le hacen sentirse más pequeño y no aguanta la presión. Levene el otrora agente estrella, una institución de la empresa, está en horas bajas, ya no vende y nadie se lo perdona, su hija en el hospital sólo acrecenta la necesidad de dinero y la falta de fe de su jefe provoca tensión y hastío.

La llegada de uAaronow y Mossn representante de la central (un genial Alec Baldwin) sólo crispa más la situación, no les anima a vender, no les enseña nuevas técnicas, les increpa, les humilla y sobre todo les enfrenta, porque su trabajo se ha convertido en una carrera contrarreloj, donde los compañeros sólo son rivales a batir.

El descubrimiento de un robo en la oficina, es la chispa que detona la bomba, todo salta por los aires, todos son sospechosos y todos tienen motivos para haberlo hecho, entonces ¿quién es el culpable?

Glengarry GlenEl jefe y el representante de la central Ross es una durísima condena al capitalismo imperante en las grandes empresas (y en las no tan grandes) donde los números y el dinero se han convertido en lo único importante. Una radiografía brillante de unos personajes demasiado reconocibles y de un sistema que a pesar de los errores de planteamiento no se ha desmantelado, porque arroja unos beneficios difícilmente desdeñables.

Con una escenografía eminentemente teatral y prácticamente sólo dos escenarios, el reparto cobra especial protagonismo, puesto que son ellos (y sólo ellos) los que llevan sobre sus hombros el peso de la película. Pocas veces tendremos la ocasión de ver en una misma secuencia un elenco tan fascinante.

Al Pacino, Ed Harris, Alan Arkin, Jonathan Pryce, Kevin Spacey, y por supuesto el brillante Jack Lemmon (que obtuvo la colpa Volpi del Festival de Venecia de 1992 por el papel de Shelley Levene en esta película) conforman la espina dorsal de una película que ha llegado hasta nuestros días con el frescor de las obras que no pasan de moda y que no envejecen jamás.

Una magnífica película, quizá no muy conocida, que merece ser vista y disfrutada.

Podéis conseguir el DVD de Glengarry Glen Ross por 5,95 £ en Amazon Uk.

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