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Pesadilla en Elm Street 4 con Robert Englund

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Publicado el domingo 21 de febrero de 2010 a las 08:36 | por Gelen
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Pesadilla en Elm Street:4En abril de este año llegará a nuestras pantallas Pesadilla en Elm Street: El origen, precuela de la famosa saga del despiadado asesino Freddy Krueger.

Parece que últimamente en los pasillos de Hollywood ya no hay nuevas ideas, sólo revisiones, homenajes y secuelas de películas o series que en su día tuvieron éxito. Pero hoy no hablamos de esta película para poner en entredicho la imaginación de la meca del cine, si no para hablar de este curioso personaje.

Si soy sincera no he visto muchas películas de la saga, creo que ha decir verdad Pesadilla en Elm Street 4 es la única que he visto de principio a fin, y es que de toda la vida le he tenido a este personajillo auténtico pánico.

Cuando Wes Craven ideó a Freddy Kruger (aunque realmente el director de esta película es Renny Harlin) buscaba aterrorizar al público, hacer creer que era real, que la gente le temiese, que estuviese en boca de todos, que el público tuviese pesadillas… he de confesar que conmigo lo consiguió ¡y de qué manera! Jamás he tenido tan fresco el recuerdo de una película, y no es para menos.

Cuando eres pequeño, piensas que tus padres te prohíben las cosas para satisfacer su vena más sádica y cruel, y hacer de nuestras pobres vidas un calvario. Pocas veces nos damos cuenta que (muchas veces) lo hacen por nuestro bien. Y realmente lo comprobé el día que vi esta película.

Vacaciones en casa de mi tía, con mi prima mayor como testigo de la "maldad". Ponían en la televisión Pesadilla en Elm Street 4, ella quería verla, y yo obviamente, para no ser menos me hice la valiente y me puse frente a la televisión, sabiendo que a mis padres no les haría ninguna gracia y que tendría que escondérselo para evitarme una buena bronca. A mis 10 años pensaba que me comía el mundo.

La película, me encantó, me reía cuando Freddy hacía de las suyas, mi prima se divertía, todo iba viento en popa... hasta que al terminar la película mi prima dijo que ella se iba a dormir fuera.

El mundo se me cayó a los pies, ¿¿Me estaba diciendo que después de ver "eso" tenía que dormir yo sola en la habitación, con mi anciana tía que dormía al otro lado de la casa (¡¡y que en caso de urgencia no tendría los reflejos suficientes para enfrentarse a Freddy!!)??

Fredyy Kruger
Aquella noche no pegué ojo... cada pequeño ruido, cada árbol moviéndose, cada vez que el reloj del salón daba las campanadas, mi cuerpo se estremecía y temblaba. Me imaginaba unas afiladas y brillantes cuchillas atravesando el umbral de mi habitación y yo, como si la sábana fuese antibalas me escondía debajo, esperando que Freddy no fuese tan observador como para ver aquel bulto que se agitaba tembloroso rezando todo lo que se sabía.

Las ojeras del siguiente día me delataban. Y empecé a plantearme que si mis padres no me dejaban ver ciertas películas era por algo (¡¡pues que hubiesen insistido más, hombre!!)

A partir de aquel día Freddy se convirtió en mi sombra y los pasillos oscuros en mi talón de Aquiles. Pánico me daban los jerseys de rayas verdes y rojas y en cada espejo veía reflejado una horrible cara quemada y deformada. ¡Un trauma en toda regla!

Pasados los años (bastantes por cierto) se me quitó el miedo gracias a las inestimables técnicas anti-Freddy a las que me sometía mi hermana (ya le tiraba eso de la psicología) y en un alarde de morbosa curiosidad volví a ver la película en cuestión.

Con la perspectiva que te dan los años, y los temores a otras cosas más preocupantes (como la dichosa crisis o quedarse en paro) al volver a ver Pesadilla en Elm Street 4 me río de lo inocente que fui. La película en sí no vale más que cualquiera de las otras, es la repetición de lo que ya se contó en las tres primeras partes, pero aún me queda el recuerdo de ser una de las películas de terror que más me han hecho sufrir.

Supongo que será ese trauma infantil el que me hace ahora ver todas las películas de miedo que caen en mis manos.

Querido Freddy, gracias por esas noches de insomnio...

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Comments (3)

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Sinceramente, a mí el bueno de Freddy nunca me dio demasiado miedo, más bien un rollo asco-pena, al ver cómo un monstruito desalmado y con cicatrices que habita nuestros sueños es incapaz de vencer a un prepúber...

Me gusta el cine de terror, pero la verdad es que este rollo psichokiller demoniaco (extrapolable a Jason,...) me parece que se queda algo corto. "Buenos días, os presento a Freddy, que está horriblemente desfigurado, tiene un guante con cuchillas y, como está muerto, pues te ataca en tus pesadillas", pero poco más.

Prefiero un psicópata más del rollo Ed Gein (persona real que ha basado todos los psichos cinematográficos como Norman Bates o Hannibal Lecter), es decir, un tipo normal que un día, de buenas a primeras o bajo el yugo de una familia desestructurada, siente como algo en su cerebro hace "click" y decide cepillarse a toda joven de buenas mamellas (constante en este tipo de pelis) que se cruce en su camino.

La primera peli que me produjo la sensación que describes fue "Nosferatu", la de Klaus Kinski (no la de cine mudo). Todavía veo aquel pasillo interminable, perfilando la sombra del Conde Orlock, y cómo aparecía en el vano de la puerta, resaltando frente a la oscuridad, observando con sus ojos vacíos y entrechocando sus uñas de rapaz... Después, me fui a la cama y miré la oscuridad y el cuadro de luz en mi puerta con desasosiego.

Muchos años después he intentado recuperar esa sensación de terror, sin conseguirlo...

Lo que pasa es que cuando eres pequeña aunque todo puede ser susceptible de darte miedo, los monstruos, gente desfigurada, asesinos demoniacos y demás patulea son los que realmente te causan pavor.

Cuando creces te das cuenta que todos esos seres no existen, pero gente como la que tu dices si, y es entonces cuando te da más miedo que tu vecino esconda un machete en casa a que te encuentres con Satanás en la escalera.

¡Me ha encantado lo de Nosferatu! :)

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